miércoles, 9 de febrero de 2011

Las islas, el rio.

"Podemos empezar a ser felices sólo una vez que aceptamos que la vida no va a ser lo que esperabamos"

Hace rato esa idea, esa verdad fatal anda dando vueltas por ahi, por mi cabeza.
A veces la desenvaino y asesino impiadosamente con ella el optimismo adolecente de algun imbecil.
Hoy me desperté y ahi estaba: latente, expectante.Un cuervo al acecho, seguro de que su momento llegará.
Si -acepté- es cierto, esto no es lo que esperaba.Nada de esto es lo que esperaba.
La vida es como un rio, que corre perezozo e implacable.La felicidad apenas pequeñas islas lejanas que asoman en este rio y nos dan esporadicos momentos de distraccion.
Momentos de extasis que la engañosa memoria convierte en cuentas de un collar de perlas falsas llamado felicidad.
La mujer que me confió esta verdad -la persona mas inteligente que conoci, y tal vez la que mas amé- me lo revelo primero con un rictus solemne, calló un momento y luego lo cambio por una mueca levemente sensual.Entonces dijo: Brindemos, es lo que queda...es lo que somos.
Esa noche el camino a casa fué largo y turbulento.Especialmente largo.Especialmente turbulento.
Pero ya ha pasado tiempo de eso, ahora estoy aqui, ya viejo y cansado.
Cerré los ojos y deje que la corriente me lleve a un islote hecho de recuerdos...

viernes, 24 de diciembre de 2010

Por la mañana

Hay una mujer
que habita mis mañanas de domingo.
Gime y se queja, tibia.
Abrigada por sus brazos infinitos,
coronada por cabellos en los que los se pierde
mi ultimo impulso de huir.
Cuando rie estalla en un volcan
y repta segura por el margen de la razon.
Hay una mujer envuelta por una piel que invita
y ojos que ven a traves de las palabras
que sólo se dicen
un domingo por la mañana.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

El dia

Está...

Siempre está

Una luz, una sombra que acecha.

Vive en las frias mañanas

y en las tardes secas de esperanza.

Habita en la risa callada

en el llanto evocado

y si acaso se aleja

entonces su no-presencia todo lo ocupa

Pero está.

Siempre está.

sábado, 24 de marzo de 2007

Julio ´64



El alcohol no lo dejó dormir.Eso, u otra cosa, pero hacia varias noches que no dormía.

Resignado, se levantó, se puso el sobretodo gris y dejo la habitación sin echar llave, no haría falta.

Mientras recorría pesadamente el pasillo serpenteante de la pensión, pensó que las frías mañanas del otoño le traían su recuerdo.A decir verdad, desde hacía años todo la traía a su mente.

Ya sentado en las escalinatas de la plazoleta apretó los ojos, de cara al sol, buscando algo –no sabía que- en el cielo.Entonces su mente lo arrastró, ansiosa, hasta sus años felices, y vívidamente la vio sonreír, vio su cabello flotando, vio sus ojos tristes y su rostro piadoso.

Tal vez la brisa, o tal vez el rumor lejano del tren al acercarse lo trajeron de vuelta.Rezó para que al abrir los ojos ella aún estuviese allí, para que por una vez se extinga el azaroso dictado del tiempo y el pasado sea hoy, sin más.Sin embargo, la realidad le devolvió primero la imagen de una mujer vieja paseando un pequeño perro lanudo, luego el bramido del 62, después las ramas desnudas de los tilos del boulevard.Infinidad de cosas vagas, de gente que caminaba y reía sin notar su ausencia.

Aturdido de verdad, su mirada dio un giro completo, y vio al hombre de sobretodo gris, el hombre que él había sido, caminar lentamente al encuentro del tren.